La enseñanza de macroeconomía tropieza frecuentemente con la dificultad de equilibrar el contenido teórico tradicional con los avances constantes que se producen en esta disciplina. Esta dificultad radica en que la teoría macroeconómica toma conceptos estadísticos y matemáticos cada vez más avanzados y, por tanto, que requieren un tratamiento teórico cada vez más exigente para el alumno. 

El desequilibrio entre este tipo de contenidos en la enseñanza de macroeconomía conduce usualmente a dos tipos de actitudes. El sesgo hacia lo tradicional induce en muchos casos, a recurrir a una suerte de verborragia política para explicar fenómenos relacionados al campo de la macroeconomía como el crecimiento, la inflación, la política fiscal y monetaria, el capital humano, la pobreza, etc.. Además, si añadimos la tendencia a “huir” de lo matemático, tendríamos un panorama bastante adverso para la enseñanza de macroeconomía puesto que su formalización ha sido creciente en el tiempo. Es por ello que resulta imprescindible abordar su enseñanza revisando constantemente el nuevo material disponible que requiere para su entendimiento de manera creciente un riguroso entrenamiento matemático.